Núcleo Histórico del Escapulario de la Virgen de Carmen
En la madrugada del 16 de Julio de 1251 conmovida por las fervorosas suplicas de su hijo San Simón Stock en Inglaterra ante el peligro de extinción de lo Orden Carmelitana le da este mensaje: :Recibe hijo amadísimo el Escapulario de la Orden, señal de mi protección y privilegio para ti y para todos los carmelitas.
Todos los que mueran revestidos con este Escapulario no padecerán el fuego del infierno. Es una señal de salvación, refugio de los peligros, alianza de paz y pacto para siempre”.
El privilegio sabatino:
Se le apareció al Papa Juan XXII posteriormente con esta extendida promesa para todos aquellos que usaran con fervor el Santo Escapulario: “Yo como tierna Madre de los Carmelitas bajare al purgatorio el primer sábado después de su muerte y los libraré y los conduciré al monte santo de la vida eterna.”
Al principio fue un privilegio de la Orden Carmelita más tarde la Iglesia queriendo extender los privilegios y beneficios espirituales de este piadoso habito para los católicos del mundo entero simplificó su tamaño y autorizó a que estuviera al alcance de todos.
Aclaraciones sobre este regalo mariano:
La demostración de la historicidad de la entrega del Escapulario no es necesaria para la licitud y aprobación de este, ya que la historia del mismo puede actuar como soporte, pero esencialmente al ser un sacramental se le incluye dentro del concepto de ser “instituido por la Iglesia”. El concepto de institución atribuido a la Iglesia libera a esta de cualquier innovación supersticiosa, pues se aclara que el sacramental es inferior al sacramento por la condición de que este ultimo sí ha sido instituido por Cristo. Sí se demostrase que la historicidad no es tal y que todo depende de una narración piadosa pero inverosímil, la propagación y devoción del escapulario bien puede seguir su curso. La Iglesia Católica con el poder recibido puede crear y aprobar sacramentales sin que necesariamente estos procedan de una revelación sobrenatural, basta la recta intención. La recta intención consiste en procurar mover los corazones a la conversión y al mantenimiento de la Gracia. La ceniza y el agua benditas no son instituidas por Cristo. La eficacia de los sacramentales depende de la intercesión de la Iglesia; ella es la que intercede en el nombre del mediador Jesucristo. Los favores solicitados son espirituales, no éxitos en amores humanos o fortunas materiales, esto los diferencia de los simples talismanes.
Según la tradición de este sacramental debe ser impuesto por un sacerdote mejor si es de la Orden, en caso de extravío el segundo y los siguientes ya no la necesitan.
La Medalla milagrosa puede actuar como sustituto o suplencia del Escapulario. La Medalla descrita no necesita imposición. Esto en caso de decidirse por uno u otro sacramental.
Para obtener la promesa el uso del Escapulario debe ser permanente o suplirse por una medalla de la Beatísima Virgen y del Sagrado Corazón de Jesús conjuntamente (Se recomienda que no se deje de usar completamente el Santo Escapulario, es decir que no se le sustituya si este ha sido el sacramental elegido .
Mons. Lynch antiguo general de la Orden del Carmen dice: “No lleguemos a la conclusión de que el Escapulario está dotado de alguna clase de poder sobrenatural que nos salvará a pesar de lo que hagamos o de cuanto pequemos... una voluntad pecadora y perversa puede derrotar “la omnipotencia suplicante” de la Madre de Misericordia”.
Indulgencias:
Entre otras: indulgencia plenaria: en la fiesta de la advocación de Nuestra Señora 16 de Julio. (con las condiciones acostumbradas)
Parciales:
Se concede indulgencia parcial a aquella persona que llevando piadosamente el Escapulario o la Medalla del Escapulario, haga un acto de unión con la Santísima Virgen o con Dios, a través del Escapulario. Por ejemplo: formular una intención o una petición. (no necesita comunión, basta estar en estado de Gracia).
La Iglesia ha recibido el poder de remitir pecados (consultar Mat.16,18).
Propaguemos esta devoción como una investidura sensible de la alianza con Dios y con la Flor del Carmelo.
Todos los que mueran revestidos con este Escapulario no padecerán el fuego del infierno. Es una señal de salvación, refugio de los peligros, alianza de paz y pacto para siempre”.
El privilegio sabatino:
Se le apareció al Papa Juan XXII posteriormente con esta extendida promesa para todos aquellos que usaran con fervor el Santo Escapulario: “Yo como tierna Madre de los Carmelitas bajare al purgatorio el primer sábado después de su muerte y los libraré y los conduciré al monte santo de la vida eterna.”
Al principio fue un privilegio de la Orden Carmelita más tarde la Iglesia queriendo extender los privilegios y beneficios espirituales de este piadoso habito para los católicos del mundo entero simplificó su tamaño y autorizó a que estuviera al alcance de todos.
Aclaraciones sobre este regalo mariano:
La demostración de la historicidad de la entrega del Escapulario no es necesaria para la licitud y aprobación de este, ya que la historia del mismo puede actuar como soporte, pero esencialmente al ser un sacramental se le incluye dentro del concepto de ser “instituido por la Iglesia”. El concepto de institución atribuido a la Iglesia libera a esta de cualquier innovación supersticiosa, pues se aclara que el sacramental es inferior al sacramento por la condición de que este ultimo sí ha sido instituido por Cristo. Sí se demostrase que la historicidad no es tal y que todo depende de una narración piadosa pero inverosímil, la propagación y devoción del escapulario bien puede seguir su curso. La Iglesia Católica con el poder recibido puede crear y aprobar sacramentales sin que necesariamente estos procedan de una revelación sobrenatural, basta la recta intención. La recta intención consiste en procurar mover los corazones a la conversión y al mantenimiento de la Gracia. La ceniza y el agua benditas no son instituidas por Cristo. La eficacia de los sacramentales depende de la intercesión de la Iglesia; ella es la que intercede en el nombre del mediador Jesucristo. Los favores solicitados son espirituales, no éxitos en amores humanos o fortunas materiales, esto los diferencia de los simples talismanes.
Según la tradición de este sacramental debe ser impuesto por un sacerdote mejor si es de la Orden, en caso de extravío el segundo y los siguientes ya no la necesitan.
La Medalla milagrosa puede actuar como sustituto o suplencia del Escapulario. La Medalla descrita no necesita imposición. Esto en caso de decidirse por uno u otro sacramental.
Para obtener la promesa el uso del Escapulario debe ser permanente o suplirse por una medalla de la Beatísima Virgen y del Sagrado Corazón de Jesús conjuntamente (Se recomienda que no se deje de usar completamente el Santo Escapulario, es decir que no se le sustituya si este ha sido el sacramental elegido .
Mons. Lynch antiguo general de la Orden del Carmen dice: “No lleguemos a la conclusión de que el Escapulario está dotado de alguna clase de poder sobrenatural que nos salvará a pesar de lo que hagamos o de cuanto pequemos... una voluntad pecadora y perversa puede derrotar “la omnipotencia suplicante” de la Madre de Misericordia”.
Indulgencias:
Entre otras: indulgencia plenaria: en la fiesta de la advocación de Nuestra Señora 16 de Julio. (con las condiciones acostumbradas)
Parciales:
Se concede indulgencia parcial a aquella persona que llevando piadosamente el Escapulario o la Medalla del Escapulario, haga un acto de unión con la Santísima Virgen o con Dios, a través del Escapulario. Por ejemplo: formular una intención o una petición. (no necesita comunión, basta estar en estado de Gracia).
La Iglesia ha recibido el poder de remitir pecados (consultar Mat.16,18).
Propaguemos esta devoción como una investidura sensible de la alianza con Dios y con la Flor del Carmelo.
Footnote: contacto@librerialaconsolata.com

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